Piénsalo.
La religión ha convencido a la gente de que existe un hombre invisible que vive en el cielo y que mira todo lo que haces, cada minuto del día.
Y el hombre invisible tiene una lista especial de diez cosas que no quiere que hagas.
Y si haces una de esas diez cosas, tiene un lugar especial, de fuego y humo e incendios y tortura y angustia, donde él te mandará a vivir, a sufrir, a quemarte y a ahogarte y a gritar y llorar para siempre hasta el fin del tiempo...
Pero él... Te ama.
Te ama.
Te ama y necesita dinero.
Él siempre necesita dinero. Él: tan poderoso, tan perfecto, que todo lo sabe... ¡de alguna manera no sabe cómo controlar el dinero!
La religión se lleva billones y billones de dólares sin pagar impuestos o tasas y siempre necesita un poco más.
Ahora cuéntame una buena historia de ficción porque para mí, "Dios ha muerto": Superemos la moralidad cristiana y el nihilismo de una santa vez.
Dios ha muerto, Marx ha muerto y yo tampoco me encuentro muy bien... (Ésta es de Woody Allen, pero me viene al pelo)
viernes 8 de enero de 2010
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